lunes, 28 de octubre de 2013

Dignidad

Se podría pensar que en un blog de carácter educativo como este no tiene mucho sentido dedicar un post a lo ocurrido en el pozo Emilio del Valle. Sin embargo, amén de los sentimientos que me mueven a escribir hoy a causa de mis raíces, considero que son muchas las lecturas que podríamos realizar de lo sucedido en León para trasladarlas al aula. Podríamos hablarles a nuestros chicos y chicas de que aún existen trabajos en los que por encima de la competitividad prevalece la solidaridad. Podríamos decirles que todavía existen seres humanos capaces de morir por quienes tienen al lado, trabajadores capaces de jugarse la vida y perderla por salvar a sus compañeros (la minería nunca ha dejado de darnos lecciones en este sentido, bien lo sabemos quienes tenemos nuestro origen en tierras mineras). Podríamos reflexionar sobre las condiciones de trabajo y la seguridad laboral en nuestros días. O incluso podríamos plantearles que el lenguaje a veces se emplea perversamente y que no deberían ser necesarias tragedias como esta para tomar conciencia de que no podemos consentir que nadie llame privilegios a los derechos laborales (hablemos de la profesión de la que hablemos, dejemos de exigir peores condiciones laborales para los de abajo). Podríamos hablarles, en resumidas cuentas, de la dignidad. Dignidad que ejemplifican los mineros que hoy han perdido la vida y sus compañeros que han decidido parar en todo el Estado. 

Como comentaba en otro medio, es muy doloroso que el himno minero siga contando la historia de coetáneos nuestros. Hoy el pozo María Luisa es el antiguo pozo Tabliza y los mineros son seis en lugar de cuatro. En su memoria y la de tantos mineros que se han dejado la vida trabajando, la que es, bajo mi punto de vista, la versión más hermosa de Santa Bárbara, la del grupo leonés La Braña (por supuesto, no deja de ser una opinión condicionada por lazos familiares).   

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